jueves, 21 de febrero de 2008

ONTOLOGÍA LOS ENTES Y LOS VALORES LECTURA

LA DIVERSIDAD DE LOS ENTES Y LOS VALORES

Por lo menos según la experiencia corriente, puede decirse que no hay una sola especie de entes, sino varias. Respecto de cuántos y cuáles son esos géneros, los filósofos han discutido y seguirán discutiendo interminablemente. Aquí se adopta una clasificación que no tiene que ser la mejor, pero que es una de las más corrientes y que nos resulta cómoda para nuestros propósitos.
Se distinguirán tres géneros de entes: los sensibles, los ideales y los valores

Los entes sensibles (que algunos autores llaman “reales”) son los que se captan por medio de los sentidos, tratase de los sentidos fisiológicamente considerados como la vista, el tacto, el olfato etc. Sea el sentido intimo o autoconciencia que nos permite en un momento dado darnos cuenta –por ejemplo- de que estamos alegres o tristes, o de que estamos ejecutando un acto de atención o evocando un recuerdo. Los entes sensibles se subdividen en entes físicos y psíquicos.
Los entes físicos son espaciales, es decir están en el espacio siempre ocupan un lugar, como una mesa, la silla o nuestro cuerpo, los entes psíquicos en cambio son inespaciales, no tiene sentido, en efecto hablar del espacio que ocupa un acto de voluntad o un sentimiento de avaricia. Es cierto que hasta donde nuestra experiencia llega, van siempre ligados a un cuerpo orgánico, pero que vayan ligados a él no quiere decir que sean lo mismo ni que tengan las mismas características en este caso la espacialidad.
Los entes sensibles, sean físicos o psíquicos son todos ellos temporales esto es están en el tiempo, tiene cierta duración, un origen y un fin. Ello les ocurre a una silla y a las montañas así como a cualquier estado psíquico, aún la pasión más perdurable, llega el momento en que fatalmente llega a su término ya sea por la muerte o por el motivo quizá menos consolador, de que todas las cosas humanas tienen su momento de decadencia y desaparición. Además los entes sensibles están ligados entre si por un especial tipo de relación que se llama relación de causalidad: Todo ente físico es causa de otro posterior y a su vez es efecto de otros anteriores; y lo mismo ocurre en el dominio de la actividad psíquica. La relación de causalidad esta ligada al tiempo, es un tipo de relación temporal, porque la cusa es siempre anterior al efecto y el efecto es posterior de la causa. (Obsérvese que la causa es una forma especial de fundamento o razón, según el cuarto principio ontológico)
Como ejemplo de entes ideales puede mencionarse a los entes matemáticos: los números, las figuras, los cuerpos geométricos (otros entes ideales son las relaciones, como la identidad, la igualdad, la diferencia, la relación mayor o menor. Etc.) los entes ideales se caracterizan por su intemporalidad, por no ser temporales. Porque si lo fueran tendrían que haber tenido un comienzo en el tiempo, es decir que tendría que pensarse que hubo una época en la cual, por ejemplo no existía el numero 5, y que llegará el momento en que el numero 5 desaparezca. No hay mucho que pensar para darnos cuenta de que esto es absurdo. Los entes matemáticos y las relaciones que la matemática establece, no son nada que este en el tiempo; este no los afecta en absoluto. El tiempo solo tiene relación con el espíritu del hombre que los conoce, y esto si es susceptible de ser fechado, por lo que entonces puede decirse que “en el siglo Vl A.C. se descubre el llamado teorema de Pitágoras” el hecho de que se le ponga un nombre al teorema de Pitágoras, por ejemplo – alude – al supuesto descubridor del teorema: pero que el descubrimiento tenga autor y fecha no supone que también los tenga lo descubierto. El descubrimiento del teorema, el proceso mental que alguien, en determinado momento, realizo, esto si es un ente psíquico, esta inscripto en el tiempo y es perfectamente fechable. Pero el teorema mismo es decir, la relación que se da, en el ejemplo entre los lados del triangulo rectángulo, es algo totalmente desvinculado del tiempo, porque haya alguien que lo piense o no, esa relación vale desde siempre y para siempre.

Una segunda característica de los entes ideales es la relación de principio a consecuencia o relación de implicación, con la que se alude al especial tipo de relación que vincula unos entes ideales con otros. Esta relación se diferencia de la relación causal, entre otras cosas, porque mientras esta ultima esta enlazada con el tiempo, no se da tal enlace entre los entes ideales
El tercer género de entes lo constituyen los VALORES. Ejemplos de valores son la belleza, la fealdad, la justicia, la injusticia, la utilidad etc. Se trata de entes muy distintos a los anteriores, y la característica que los separa de todos ellos reside en que los valores “valen”: esto significa que frente a ellos no podemos permanecer indiferentes, porque ante un valor siempre se despierta en nosotros una reacción, una respuesta –la valoración o estimación- que puede ser de adhesión –si el valor es positivo- o de rechazo –si el valor es negativo-. La disciplina que se ocupa del estudio de los valores se denomina axiología.
A los objetos sensibles en los cuales se dan los valores, o en los cuales estos encarnan, se los llama bienes –como una estatua, en la que se da el valor belleza, o una maquina de escribir, que es útil. Todo el mundo conoce la expresión “bienes de consumo”, que se oye a diario. De manera que “bienes” son todas aquellas cosas valiosas, como una sinfonía, o un acto de honradez, una heladera o un automóvil
Una segunda característica de los valores es la polaridad: que los valores poseen polaridad significa que frente a todo valor hay siempre un contravalor o disvalor o valor negativo, frente a la justicia, la injusticia, frente a la bondad la maldad, frente a la utilidad la inutilidad. La dualidad de las estimaciones –adhesión o rechazo- esta vinculada entonces la polaridad de los valores.
En tercer lugar los valores tienen jerarquía, esto quiere decir que no valen todos uniformemente, sino que hay valores que valen mas que otros, que son más altos como suele decirse, en tanto los otros son más bajos, unos superiores y otros inferiores. Según la jerarquía de valores se ordena en una serie o “tabla de valores”, desde que valen menos o son menos importantes, hasta los que valen en grado máximo
Hay valores económicos, como la utilidad, valores vitales como la salud, la enfermedad, la lozanía, valores religiosos como lo santo y lo demoníaco; valores éticos o morales como el bien y el mal; valores jurídicos como la justicia o la injusticia etc. Pero ¿Cuáles son los que valen más y cuales los que valen menos y en general como están jerárquicamente ordenados todos ellos? En este punto las opiniones de los filósofos son muy divergentes. Hay quienes sostienen que entre los valores hay relaciones jerárquicas objetivas, rigurosas y objetivas (objetivismo, axiológico); en tanto que otros afirman que todas las relaciones jerárquicas entre los valores (y los valores mismos) son puramente subjetivas o relativas (relativismo axiológico) es decir que varían según las épocas (relativismo historicista) o según los individuos (relativismo subjetivista) o de acuerdo al grupo social en que se trate (relativismo sociologista) etc. Cual de estas teorías este en la verdad, no es cuestión que se pueda encarar al comienzo mismo del estudio de la filosofía: se trata de uno de los problemas más complejos, y cada una de las diversas doctrinas dispone de fuertes argumentos. Nos limitaremos, después a dejar señalado el problema, a una pocas observaciones.
La experiencia muestra que al menos en primer instancia, son muchas las personas que se adhieren con entusiasmo al relativismo. Si los valores son relativos, si cada cual valora las cosas a su manera, en el fondo estaría autorizado –parece- a hacer lo que le parezca; el relativismo entonces promete una vida más fácil. Sin embargo en cuanto se piensa la cuestión con un poco de cuidado, se nota en seguida que lo que hagan los demás sobre la base del principio de que cada uno puede hacer lo que le guste, bien puede repercutir desagradablemente sobre nosotros. Si los valores son relativos, debiera admitirse que los valores proclamados por el régimen nazi en Alemania, por ejemplo, eran valores tan legítimos como cualesquiera otros, puesto que eran valores relativos a ese régimen político. Pero ocurrió que con ese régimen y con esa teoría se asesinaron millones de personas. Si se reflexiona en esto puede parecer que el relativismo si no se elimina por lo menos hay que restringirlo un poco; el ejemplo que se acaba de aducir nos lleva a pensar que debe haber en ciertas zonas de la vida humana algunos valores absolutamente negativos, valores que bajo ninguna circunstancia debieran ser admisibles, porque si no se correría el riesgo de degradar nuestra propia humanidad.

Piénsese además en lo siguiente. Supóngase que de pronto la mayor parte de los seres humanos por un problema genético quizás comenzasen a nacer ciegos. ¿Qué pasaría entonces con las obras de arte pictórico? La ultima cena de Leonardo o el Guernica de Picasso ¿dejarían de ser obras de arte, dejarían de ser obras que encarnan grandes valores estéticos? Pues bien, así como hay ceguera fisiológica, y así como hay ojos que ven mejor que otros, de manera parecida uno de los grandes teóricos de la axiología, Max Scheler (1874-1928) sostuvo que también hay ceguera axiológica esto es una incapacidad para captar o acceder a ciertos valores, como por ejemplo a los estéticos y efectivamente la experiencia nos pone en contacto con “ciegos axiológicos” o poco menos es decir con personas que son totalmente insensibles para el arte, o para las normas morales, o para los fenómenos religiosos. Y bien, así como no se puede sostener que no hay cosas visibles porque los ciegos no los ven, de la misma manera –siguiendo el razonamiento de Scheler- no se puede negar la existencia de valores, de obras de arte, porque haya personas axiologicamente incapacitadas para captarlos, o en el caso de la jerarquía, para aprehender adecuadamente el orden que objetivamente les corresponde….































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